Sólo puedo oir el concierto de Aranjuez a la guitarra por Paco de Lucía, Orobroy o la BSO de El Padrino. Escuche la canción que escuche me recuerda a tiempos pasados. No puedo avanzar. Estoy paralizado. Necesito un cambio inmediato. Paciencia por favor, sólo 10 días. Sólo diez.
Me acuesto y me levanto, curro, duermo la iesta y las tarde las desperdicio como me viene en gana. Ahora mismo pienso que mi vida es pura inercia, pasa y pasa sin más. Sin pena ni gloria. Sin chicha ni limoná. Sin mucha historia. Ahí sigue. Me voy a currar, vendré a comer a casa, dormiré la siesta hasta las 6 y me iré a la calle. Gran vida...
¿No hay más peces en el mar? Si, los hay, pero tuviste que ir a por el más débil. Al que yo marqué. No me molesta que rehaga su vida, ni que tú seas feliz, pero por favor, no sedlo juntos delante de mi, idos a otro lugar, o esperad a otro momento. No me gusta. No se come pan delante del pobre, nunca se hizo.
Me encantaría no veros más hasta mi partida, y después, como vengo avisando, olvidadme de todos y de todos. Creo que mis primeros días en Madrid van a ser apasionantes, tumbado en la cama, con la TDT y mi biblioteca personal. Me olvidaré de todos los que me hicieron daño. Leeré El Padrino, La Sombra del Viento, El Pintor de Batallas... Probablemente jamás lea el Zahir.
Ayer me sentí como hacía mucho tiempo que no me sentía. Solo. Abandonado como un perro. Me lo he ganado. Prefiero estar solo que mal acompañado ahora mismo. Necesito superarme. Primer paso ok
Cerré mi blog, me cree una nueva identidad y ahora aquí estoy, intentando soltar mis asuntos para que nadie los lea, de una maldita vez necesito esta tranquilidad. Estoy escondido en mi propia madriguera. Escondido de mis amigos. Escondiéndome de mi. Necesito por fin ser sincero conmigo. Me voy a llevar mucho puesto a Madrid. Necesito desquitarme. Soltar mierda. Que nadie lo lea. Nadie, nunca, jamás. Nunca conocerán este blog quienes no deban, es decir, mis amigos. Prefiero que crean que estoy magnífico, que no me pasa nada.
Siento no compartir la felicidad generalizada, pero no puedo. Veréis todos lo feliz que soy, aunque no lo sea. Soy un especialista. Me reiré como nunca antes me he reído. Lo veréis.
Mi soledad y yo.
Cada palabra que leo, escribo u oigo se convierte en dolor. Como si cada una de ellas fuera una daga que me atraviesa. Hoy, efectivamente no es el mejor día de mi vida. Y menos aún después de leer una frase en su blog "Dejar el miedo a un lado y convencerse a uno mismo de que lo que está por llegar, es seguro mejor que lo que pasó". Gracias. Mejor que lo que pasó. Gracias. Jamás te diré que eso ha sido un estacazo en pleno corazón. Como que tu hermana se haya enfadado conmigo por mi inocente cobardía, otro florete hundido en el pecho. Como tener que dar la cara, la buena, la que siempre tengo, aunque por dentro me sienta apaleado.
Sólo espero que ahora, cuando me vaya no caiga una sóla lágrima por mi. Ya caeran suficientes por mis mejillas. Ya sufro por vosotros. Ya soy yo el que seguirá pensando que mis días a tu lado fueron profesores. Ya seré yo el que lamente actitudes propias. Sólo pido que finalmente todos me olvidéis. Esa será la única opción que tendré para huir de mis problemas. La solución fácil, la cobarde. Me da igual.
De la misma manera que a Michael Corleone le cayó la inesperada responsabilidad de ser el Don, después de prepararse como militar e intelectual para llegar a Senador de los Estados Unidos, yo espero un giro radical en mi vida, una vuelta importante, que me ayude a olvidar todo lo malo, aunque con ello arrastre mucho bueno. No me soporto. No soporto más esto. Sólo me ayuda a salir adelante pensar que me quedan 11 días, sólo 11 para estar a más de 500 kilómetros de mis problemas. Ni Internet, ni el móvil ni absolutamente nada. Todo va a cambiar. Lo siento, es mi deseo. Espero que me entendáis, aunque nunca lo sepáis. Esto es una declaración de intenciones, una manera fría y calculadora de PLANIFICAR mi futuro. NADA SE PLANIFICA, TODO FLUYE. Las hilanderas ya tienen preprarado mi destino, pero yo intentaré cambiarlo. Mataré si es necesario a las malditas hilanderas.
Desde hace un tiempo, me doy cuenta de que todo me sale mal. Siento que no doy una a derechas. Estoy ido, cometo errores infantiles, estoy desilusionado, flotando en la nada. Cuando pensé que me había olvidado de ella de verdad, me salta con esto... Estar con otro no me hace precisamente feliz, pero si tu lo eres, adelante. Yo ya no soy nada en tu vida. La verdad es que no entra en mis planes futuros volver contigo, pero claro, acabo de perder un puntal fundamental de mi egoísmo: saber que siempre estarás ahí. Se que todo esto es pasajero, pero ahora me duele.
No me sale nada bien, absolutamente nada. Sólo me sale actuar, así si. Si me sale actuar y hacer ver lo bien que estoy, soy el rey del mambo. Pero claro, siempre lo mismo, la mascarada del goce. El plan A, seguir como hasta ahora se ha disipado. El plan B no me parece serio, ya lo he dicho, no arreglaría nada mostrando mis sentimientos: sólo he enseñado mis cartas a una persona y he visto los nefastos resultados. Quizá Madrid sea la ayuda que necesito. Madrid, la suma de todos. Yo pondré de mi parte
Yo, el fuerte, el de la entereza, el pasota. Yo, yo mismo, estoy hundiéndome. Si fuera calculador, podría arar el terreno para el futuro, pero prefiero vivir el día a día, aunque el día a día no me deje vivir. Ahora que se aleja me doy cuenta de que estoy loco, no por ella, si no por la seguridad que ella representaba. Y cuando abrí la mano y la dejé caer rompieron a sangrar los poros en mi piel. Y es por culpa de una hembra que me estoy volviendo loco. Así es, loco de remate. Cuando decidí dejarla fue firme, definitivo. Ahora, dos meses después, ella ha abierto su vida por fin y yo, temeroso por hacerle daño, sigo encerrado en mi. No se si he perdido o no mucho, pero si se que algo he dejado escapar. En estos dos meses no he pensado en nada, no he querido dañarla, he ocultado mis más profundos sentimientos. Y ahora, sangro. Y ahora, ¿qué hacer? Esperar, no hay mal que cien años dure.
