Desde hace un tiempo, me doy cuenta de que todo me sale mal. Siento que no doy una a derechas. Estoy ido, cometo errores infantiles, estoy desilusionado, flotando en la nada. Cuando pensé que me había olvidado de ella de verdad, me salta con esto... Estar con otro no me hace precisamente feliz, pero si tu lo eres, adelante. Yo ya no soy nada en tu vida. La verdad es que no entra en mis planes futuros volver contigo, pero claro, acabo de perder un puntal fundamental de mi egoísmo: saber que siempre estarás ahí. Se que todo esto es pasajero, pero ahora me duele.
No me sale nada bien, absolutamente nada. Sólo me sale actuar, así si. Si me sale actuar y hacer ver lo bien que estoy, soy el rey del mambo. Pero claro, siempre lo mismo, la mascarada del goce. El plan A, seguir como hasta ahora se ha disipado. El plan B no me parece serio, ya lo he dicho, no arreglaría nada mostrando mis sentimientos: sólo he enseñado mis cartas a una persona y he visto los nefastos resultados. Quizá Madrid sea la ayuda que necesito. Madrid, la suma de todos. Yo pondré de mi parte